En la mayoría de los museos, encontrarás lo mismo: cristales, etiquetas, iluminación tenue y una fuerte sugerencia de mirar, no tocar. Pero la historia de la humanidad no se desarrolló en un vacío de aire sin olores. Los templos quemaban incienso, los talleres apestaban a resinas y aceites, los cuerpos se preparaban con bálsamos diseñados para preservar (y para indicar un significado ritual), y la vida cotidiana tenía su propia e inconfundible "firma" de comida, humo, animales y plantas.
Una nueva ola de "museología olfativa" intenta recuperar esa capa faltante, impulsada por la misma química analítica que ha transformado la arqueología durante décadas. Los investigadores utilizan rastros moleculares presentes en residuos antiguos para inferir ingredientes, y luego trabajan con perfumistas cualificados para traducir esas pistas químicas en aromas que puedan utilizarse con seguridad en los museos modernos.
Esto no es una nostalgia efectista de rascar y oler. Bien hecha, es una cuidadosa cadena de razonamiento: muestreo de residuos → análisis biomolecular → interpretación → formulación de perfumería → diseño de la experiencia del visitante. Y está obligando a los museos a lidiar con algunas preguntas sorprendentemente difíciles: ¿qué se considera "auténtico" cuando el material original son unas pocas moléculas degradadas? ¿Cómo evitar que las prácticas funerarias sagradas se conviertan en una película de terror? ¿Y qué sucede cuando el olor, más que el texto, se convierte en lo que los visitantes recuerdan?
Por qué el olfato importa más de lo que admiten los museos
Los museos son históricamente "oculocéntricos": se construyen en torno a la visión como vía principal de acceso al conocimiento. Este sesgo tiene sentido: los artefactos pueden exhibirse sin consumirse, y el ojo es fácil de gestionar a gran escala.
El olor es diferente:
- Es químicamente físico.Literalmente estás inhalando moléculas.
- Es emocionalmente ruidoso.Los olores están fuertemente vinculados a la memoria y al afecto.
- Es difícil de estandarizar.Las personas varían en sensibilidad, asociaciones y alergias.
- Es difícil de contener.Los olores se filtran, persisten y se contaminan de forma cruzada.
Pero esas desventajas también son las que hacen que el olfato sea poderoso para la interpretación. Una etiqueta puede indicar que el embalsamamiento requería bálsamos complejos; un aroma puede hacer sentir que "complejo" no era una palabra abstracta. Puede alejar la imagen mental predeterminada del visitante de la momificación de la esterilidad seca y polvorienta —o de la podredumbre y las maldiciones de la cultura pop— hacia algo más cercano a lo que los practicantes pudieron haber experimentado:ceras pegajosas, resinas ahumadas, aceites aromáticos y una artesanía deliberada orientada a la transformación y conservación.
La ciencia: extraer “archivos de olores” de residuos antiguos
El truco reside en que muchas sustancias "malolientes" están hechas de compuestos orgánicos que pueden dejar residuos de larga duración: ceras, grasas, aceites, resinas, alquitranes/betún, resinas vegetales. Con el tiempo, los aromáticos más volátiles se evaporan, perohuellas molecularespueden permanecer incrustados en materiales porosos o adheridos a las paredes de los recipientes.
En el estudio de caso "Aroma del Más Allá", descrito por Barbara Huber y sus colegas, el equipo analizó residuos de vasos canopos del antiguo Egipto asociados con Senetnay (una mujer de alto rango vinculada a la corte real de la XVIII Dinastía). Los vasos canopos contenían órganos embalsamados extraídos durante la momificación, un contexto en el que cabría esperar una rica mezcla de agentes conservantes y aromáticos.
El análisis analizado en el informe sobre el trabajo destaca ingredientes consistentes con lo que esperaríamos de un embalsamamiento de alta gama:
- Cera de abejas
- aceites vegetales
- Grasas animales
- Betún(un producto derivado del petróleo similar al alquitrán)
- resinas de coníferas(firmas de tipo pino/alerce)
- Compuestos comocumarina(similar a la vainilla) yácido benzoico(común en resinas/gomas fragantes)
Es importante destacar que el resultado de la arqueología biomolecular no es una receta de perfume. Es una lista de señales —a veces claras, a veces ambiguas— que deben traducirse en una reconstrucción coherente.
De la cromatografía a la perfumería: el paso de la traducción
Aquí es donde el proyecto se vuelve inusualmente honesto: reconstruir un aroma histórico no es como restaurar una olla rota en la que puedes volver a pegar la misma arcilla.
Un perfumista debe tomar decisiones con criterio:
- ¿Qué significa “firma de resina de coníferas” en términos de olor: agujas de pino, madera resinosa, humo de alquitrán?
- ¿Qué notas deberían destacarse para que el visitante del museo las detecte rápidamente?
- ¿Qué se debe suavizar para que el olor sea tolerable y seguro en un espacio público?
- ¿Cómo se representan ingredientes que son históricamente plausibles pero no se detectan directamente?
Carole Calvez, la perfumista involucrada en el proyecto, define la tarea como algo más que una simple réplica:Los datos biomoleculares proporcionan pistas, pero el perfumista crea el conjunto.Esto se parece menos a copiar una grabación de sonido y más a reconstruir música a partir de una partitura parcial.
El resultado, como se describe en la cobertura de la obra, fue una fragancia con unFuerte carácter leñoso parecido al pino, asubtono de cera de abejas más dulce, y unborde de betún ahumado— una mezcla que se lee como “taller ritual” más que como “cadáver”.
¿Cómo se puede transmitir un olor en un museo sin que todos se sientan miserables?
Incluso si puedes crear un aroma plausible, aún tienes que...desplegarél.
El equipo de investigación probó dos formatos prácticos:
1) Tarjetas perfumadas (exposición guiada y controlada)
Una tarjeta perfumada es básicamente una interfaz de baja tecnología para una idea de alta tecnología. Tiene algunas ventajas:
- Esoptar por participar(un guía te lo entrega; tú eliges olerlo).
- Eslocalizado(el aroma no llena toda la galería).
- Esbarato y portátil(utilizable en tours, programas educativos, exhibiciones temporales).
Este formato también favorece la interpretación: es más fácil combinar el “momento del olfateo” con una explicación, de modo que los visitantes no se limiten a oler algo y adivinen incorrectamente.
2) Estaciones de aromas fijas (autoservicio, diseñadas dentro de la galería)
Una estación fija puede crear una experiencia más inmersiva, especialmente si se integra en el flujo narrativo de una exposición. La desventaja es operativa: las estaciones deben mantenerse, calibrarse y diseñarse para que el aroma no se disperse en espacios ajenos.
En el Museo Moesgaard, la estación supuestamente ayudó a los visitantes a comprender el embalsamamiento con más profundidad emocional y sensorial que el texto solo.
Autenticidad: ¿qué significa “real” cuando estás oliendo una interpretación?
Siempre que los museos reconstruyen algo —una paleta de colores, un brazo faltante de una estatua, un paisaje sonoro— negocian la autenticidad. El olfato hace que esa negociación sea más visible, porque la gente lo percibe como algo íntimo y "verdadero".
Pero en estos proyectos la autenticidad tiene múltiples capas:
- Autenticidad analítica:¿Son reales las moléculas detectadas y son científicamente defendibles las interpretaciones?
- Autenticidad del material:¿Las notas reconstruidas se basan en sustancias y métodos históricamente plausibles?
- Autenticidad experiencial:¿El aroma crea una experiencia significativa y no engañosa para un visitante moderno?
- Autenticidad ética:¿La interpretación respeta el contexto cultural y funerario?
Un objetivo razonable no es afirmar "esto es exactamente lo que olió un sacerdote en 1450 a. C." Es decir:Este aroma es una reconstrucción rigurosamente informada que ayuda a comprender una práctica que era fundamentalmente sensorial.
El “problema de las películas de terror”: la momificación no debe oler a descomposición
La cultura pop occidental suele presentar a las momias como monstruos: polvo, podredumbre y maldiciones. Esta imagen es emocionalmente pegajosa, y el olor puede reforzarla o corregirla.
La interesante maniobra curatorial descrita en el comunicado de EurekAlert es que el aroma puede desviar la interpretación de los clichés que generan miedo hacia las motivaciones y los resultados: la preservación, la transformación ritual y la creencia de que el cuerpo (y los órganos) eran necesarios para la otra vida.
Desde un punto de vista químico, también tiene sentido. Muchos ingredientes para embalsamar son antimicrobianos o desecantes; no se seleccionan para producir olor a descomposición. Un aroma reconstruido que enfatiza resinas, cera, humo y aceites puede comunicar "proceso" y "artesanía" en lugar de "podredumbre".
Lo que los ingredientes antiguos pueden decirnos sobre el comercio, el estatus y la tecnología
Incluso si nunca se produce un aroma de museo, el trabajo molecular tiene un valor arqueológico.
Las mezclas complejas implican:
- Especialización:Conocimiento de los materiales y cómo se comportan.
- Cadenas de suministro:Las resinas y los aromáticos pueden ser locales, importados o comercializados a larga distancia.
- Señales de estado:Los entierros de élite pueden utilizar sustancias más complejas o costosas.
- Opciones tecnológicas:El betún, las resinas vegetales y las grasas animales no son intercambiables: tienen diferentes propiedades simbólicas y de conservación.
Las antiguas mezclas de incienso como el kyphi (documentadas en fuentes posteriores e inscripciones de templos) muestran que los egipcios trataban el aroma como una tecnología religiosa y una práctica médica/cosmética: un producto compuesto con recetas, proporciones y significado ritual.
Accesibilidad: el olfato es una característica, no una misión secundaria
Un museo que se basa exclusivamente en texto y elementos visuales excluye silenciosamente:
- visitantes con baja visión
- visitantes que tienen dificultades con la lectura larga
- visitantes que se benefician del aprendizaje multisensorial
El olfato no es una solución mágica, pero puede ser una herramienta de accesibilidad importante cuando se usa intencionalmente. Fundamentalmente, también puede hacer que las exposiciones sean más...pegajosoLos visitantes pueden recordar una idea anclada en un aroma mucho después de que el texto de las etiquetas haya desaparecido.
Dicho esto, la accesibilidad es un arma de doble filo. Algunos visitantes padecen migrañas, asma, sensibilidad a los olores o han experimentado traumas. El «diseño olfativo inclusivo» significa:
- Señalización clara (“esta galería contiene elementos perfumados”)
- Entrega opt-in cuando sea posible
- planificación de ventilación y contención
- concentraciones no irritantes
- capacitación del personal
Realidad operativa: el museo como “plataforma olfativa”
Si ampliamos la imagen, los proyectos olfativos obligan a los museos a comportarse como una plataforma con nuevas restricciones.
Necesitan políticas y procedimientos para:
- materiales y seguridad(Pensamiento al estilo IFRA incluso si no se aplica formalmente)
- conflictos de conservación(¿Los aceites aromáticos interactuarán con artefactos, estuches y textiles?)
- mantenimiento(cartuchos, tarjetas de aroma impresas, vida útil)
- flujo de visitantes(colas, tiempo de espera en las estaciones)
- evaluación(¿Los visitantes aprendieron más, permanecieron más tiempo, recordaron mejor?)
El caso práctico de Frontiers es útil porque no se limita a afirmar que "el olor es genial". Propone un flujo de trabajo que un museo real puede implementar, conectando la ciencia de laboratorio, la perfumería artesanal y el diseño de exposiciones.
¿Qué sigue? Más allá de Egipto, hacia la “narración molecular”
El ejemplo de Egipto es convincente porque la momificación ya está vívida en la imaginación del público, pero la idea más amplia es más amplia.
Una vez que aceptas que los objetos pueden ser “archivos de olores”, se abren muchas posibilidades:
- El olor de los antiguos talleres (curtidos, tintorerías, metalurgia, construcción naval)
- El ambiente olfativo de los espacios religiosos (incienso y resinas en distintas culturas)
- Paisajes históricos de olores urbanos (saneamiento, industria, mercados de alimentos)
- Ciencia de la conservación del patrimonio moderno (documentación y preservación de olores característicos)
Aquí también es donde el ángulo tecnológico se vuelve explícito: los avances en química analítica, interpretación de datos y sistemas de difusión controlada convierten el olor en un medio que los museos pueden gestionar, no de manera perfecta, pero de manera plausible.
En resumen
El olfato es una de las maneras más directas de hacer que el pasado se sienta como un entorno vivido en lugar de una exhibición silenciosa. La obra "Scent of the Afterlife" muestra un camino pragmático desde la arqueología biomolecular hasta la interpretación pública: identificar rastros moleculares, traducirlos mediante la perfumería en una reconstrucción coherente y presentarlos a través de formatos seguros para el visitante, como tarjetas o estaciones de aromas.
El resultado no es una máquina del tiempo. Es una hipótesis disciplinada y multisensorial que puede corregir ideas erróneas sobre la cultura popular, profundizar la comprensión de las tecnologías y creencias antiguas, y hacer que los museos sean más accesibles y memorables.
Fuentes
- Ars Technica:https://arstechnica.com/science/2026/02/los-museos-incorporan-el-aroma-del-mas-alla-en-las-exhibiciones-egipcias/
- Fronteras en arqueología ambiental (página de inicio del DOI):https://www.frontiersin.org/journals/environmental-archaeology/articles/10.3389/fearc.2025.1736875/full
- Comunicado de prensa de EurekAlert:https://www.eurekalert.org/news-releases/1114918
- Informes científicos (Nature):https://www.nature.com/articles/s41598-023-39393-y
- Wikipedia (kyphi):https://en.wikipedia.org/wiki/Kyphi
- Wikipedia (prácticas funerarias del antiguo Egipto / momificación):https://en.wikipedia.org/wiki/Mommification_in_ancient_Egypt
- Wikipedia (arte olfativo):https://en.wikipedia.org/wiki/Olfactory_art